
Por Luis Alonso Palomino
Resulta difícil imaginar a partir de documentos escritos o relatos orales la complejidad de la mafia. Es por ello que la filmografía sobre este tema es una herramienta poderosísima. Por ello veremos aspectos del cine biográfico en la película Il Divo (2008, Italia). Aspectos que podrían fluctuar entre la poca precisión histórica y la mucha calidad estética. Y sin duda, la figura de Giulio Andreotti es idóneo para tratar las escaramuzas entre la realidad y la ficción cuando de la mafia se trata. Ello, en virtud a que fue acusado en un primer momento por el delito de colaboración con asociación mafiosa atendiendo a declaraciones del testigo de la mafia Baldasarre Maggio; y en un segundo momento únicamente de asociación mafiosa. Sin olvidar la acusación de estar implicado en el asesinato del periodista Nino Peccorelli.
La persona
Andreotti (1919- 2013) fue un político y periodista romano que integró el parlamento italiano, ininterrumpidamente, durante 67 años; los primeros 45 como diputado y los siguientes 22 como senador. Además, ocupó varias carteras ministeriales, fue 7 veces presidente del Consejo de Ministros (Primer Ministro) y su vida ha dado motivo para la filmación de la película Il divo (El dios).
La Película
“Il divo” (2008)es un drama, dirigido por Paolo Sorrentino, basado en la vida de Giulio Andreotti durante los años 1991-1993. Se narra la fase que va desde los inicios de su último gobierno hasta el proceso de Palermo, en el cual se le acusa de colaborar con la mafia italiana.
A lo largo de la historia del cine no son pocos los cineastas que- renunciando a una libertad absoluta de tema, tiempo y espacio- decidieron colocarse las esposas de la historia; pero sí son pocos aquellos que, junto con los grilletes, se precipitan al patíbulo y deciden abarcar contextos ambiguos y personajes que desatan sentimientos contradictorios en el público.
Desde las primeras escenas, se muestra que Andreotti es un hombre que únicamente tiene que trabajar, escribir libros y rezar. Pero rápidamente nos damos cuenta que se trata de un personaje impasible y ambiguo, que está preparado para asumir su séptimo mandato como primer ministro, sin arrogancia y sin humildad. No le temía a nadie, quizá hasta que la mafia le declaró la guerra.
Las intenciones de Paolo Sorrentino
Pero, ¿qué buscaría Paolo Sorrentino al abordar no solo a un personaje controvertido sino, un tema que abre aún más la llaga que no ha cerrado: la mafia? ¿Por qué quiso afrontar el reto de contar una historia que posiblemente le obligaría a estar atado a inexactitudes fácticas?
En una entrevista, Sorrentino, declara que Il divo parte del hecho de que “(…) en Italia no es posible encontrar la verdad cuando se habla de política (…)” y que sobre todo le interesaba exponer los misterios del poder y lo difícil que es para la sociedad italiana llegar si no a la verdad, al menos a un consenso.
En esta entrevista, a mi modo de ver, Sorrentino se escuda en el ámbito de la multiplicidad de interpretaciones. Pero lo que es insoslayable, es que, en la película, Sorrentino quiere mostrar un lazo inquebrantable entre política, religión, mafia y Andreotti.
Lazo que hallaría un tenue sustento, si recordamos que en el juicio seguido en su contra, testigos arrepentidos de la mafia afirmaron que Andreotti era punciutu (se habría pinchado el dedo para extraerse sangre y formular el juramento de ingreso en Cosa Nostra). Asi también, el beso ritual y ceremonioso entre el gran capo de la mafia Toto Riina y el entonces jefe de gobierno, del cual fue testigo ocular al arrepentido de la mafia Baldasarre Maggio, y que tuvo lugar durante una reunión secreta el 27 de marzo de 1987 en la residencia de otro importante mafioso Ignazio Salvo
Andreotti frente a “Il divo” y las críticas
Cuando se estrenó Il divo, Andreotti dijo que seguramente no era una gran aportación a la cultura cinematográfica. Pero que, sin embargo, estaba contento por el productor. Aunque estaría más contento si la hubiera producido él mismo.
¿Alguna vez en su vida, Andreotti se pudo sentir levemente herido? Dijo que únicamente le había dolido que le llamaran ignorante y promovieran su destitución como miembro de las Academias Nacionales porque, sostenía, "yo provengo de una familia modesta; y para mí la legitimación cultural es más importante que la económica, la política, y la social". Sin duda la audacia es una característica que fue plasmada con inteligencia en la película y le hizo justicia en ese aspecto.
El poder y Andreotti
Cuando se abre el primero de los procesos contra Giulio Andreotti, él se lo comunica a su esposa, Livia Danese, al llegar a casa. Ella le responde seca, pero firme: "sé cómo eres; no se está casada con un hombre cincuenta años sin conocerle; lucharemos". Y en reiteradas oportunidades se recalca el hecho de que su entorno sabía que él mismo debió encarnar el poder para perpetrar la monstruosa e inconfesable contradicción: perpetuar el mal para garantizar el bien.
Esta es la premisa que carcome la mente de Andreotti: el maquiavelismo que es necesario para llevar a cabo un buen gobierno. El poder como uno de los temas centrales, se liga íntimamente a la personalidad de Andreotti, debido a la relevancia que tiene la subjetividad del jefe para comprender la lógica de la acción política. Pero por otra parte la película analiza tenuemente la relación entre este jefe gobernante y los círculos de personas que actúan alrededor, empezando por los más cercanos, los asesores; pasando por los aliados, hasta llegar a los rivales.
Un aspecto que es innegable, que acerca al Andreotti de la película y el Andreotti de la vida real, es su tenacidad y competencia para hacer las cosas que importan para la política, él las sabía reconocer con precisión.
La conciencia de ello en Andreotti se muestra en la película cuando lo encontramos yendo a confesarse en la oscura madrugada de ese día del año 1991 en que ha alcanzado, por séptima vez, el cargo de primer ministro y jefe de gobierno. El sacerdote amigo les recuerda a líderes históricos del tiempo de oro de la Democracia Cristiana (DC) y le dice que un analista comentaba: “De Gasperi y Andreotti iban juntos a misa y todos pensaban que hacían lo mismo, pero no era así. En la iglesia, De Gasperi hablaba con Dios, Andreotti con el cura”. Andreotti se defiende con naturalidad y responde: “los curas votan, Dios no”.
El espectador de “Il divo”
Al terminar la película, uno se siente invitado a dudar si Andreotti fue coautor o encubridor de los asesinatos y la corrupción que arrasaron con el prestigio de su partido o si había en su conducta una razón más de fondo. El guión, le hace repetir en sus monólogos que él es un cristiano, que se sacrificó por «saber usar el estiércol que hace falta para que la vegetación florezca…»
Es muy frecuente confundir - o fundir- al personaje y la persona cuando éstas son públicas. Y es más complejo dibujar ese límite cuando su carácter y sus decisiones han influenciado el rumbo de una nación poco más de medio siglo. Esa línea llega a disiparse si de la propia boca del sujeto salen las frases más ingeniosas que bien pueden exculparlo de toda responsabilidad o confirmar las aseveraciones de sus peores enemigos: “Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a los que los provocan”
Referencias
R.A.Mangia, “Una teoría sobre el ejercicio del poder en las organizaciones”, Revista de ADENAG, n°, 2018
M. Alcantara, La política va al cine, Universidad del Pacifico,2014
E. Molina, Paolo Sorrentino. "Tanto en la Mafia como en el amor te dejas llevar",Iterfilms,n°213
Il Divo, writer/director Paolo Sorrentino, https://www.youtube.com/watch?v=xoKXfH8j_eo,Consultado 09/07/2021
Il Divo,Wikipeda, https://es.wikipedia.org/wiki/Il_divo_(pel%C3%ADcula), Consultado 09/07/2021
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