Brucgietta, Falcone, Borsellino, Mori, Chiesa, Andreotti y Riina
Por Débora Rodriguez
Giuseppe Tornatore, Ennio Morricone, Francesco Rosi y Al Pacino son algunos de los nombres italianos que han sido inmortalizados en el cine (incluso para los no conocedores) por el retrato logrado de las idas y venidas de la mafia itálica. Quizás, porque la constitución natural de preservación de relaciones personales y de protección de la mafia, frente al surgimiento artificial de los Estados, nos resulta atractiva y hasta con ciertos aires heroicos.
La estructura mafiosa, en general, es una jerarquía sobrante del Ancien Régime. Sus marcas identitarias se sostienen en relaciones familiares junto a la relativización del honor y los derechos a la fidelidad que un sujeto demuestre a su ‘familia’ personificada en un ‘capo’. Sin embargo, para sostener poder real sobre una población y espacio geográfico limitan el crecimiento de la misma, cobran cupos y asesinan si es necesario. Se trata de un aparato estatal más natural y dependiente del subjetivo humor del capo o concejo, porque carece (o posee muy primitivamente) de un cuerpo de leyes, más allá de los intereses propios, que limite la actuación de los miembros más altos en la jerarquía de su sociedad.
La mafia, y otras formas criminales, son subterráneas al aparato estatal visible y, aun así, también merecen una respuesta opositora porque la despiertan. El monopolio de la violencia lleva a los hombres de a pie a una encrucijada. Deben trabajar para contribuir en la formación de sus constantes acosadores, aunque ellos mismos no representen una amenaza significativa para la mafia. Esta consecuencia del monopolio de la violencia exige el levantamiento de respuestas fogosas equiparables o mayores.
Esta fuerza superior, en Italia y muchas naciones modernas, es el propio estado. Los medios del Estado para limpiar las alcantarillas (literalmente, como muestra Tornatore en Il camorrista (1986) de la podredumbre, dependen directamente de la buena voluntad de los superiores. La fuerza militar y policiaca en una nación está gobernada por políticas, que se inclinan hacia los intereses del grupo de turno (Otra forma de ‘capo’ que depende de la opinión pública para proceder).

La complicada experiencia del país durante el ‘imperio’ de la mafia siciliana Cosa Nostra en lucha con el Estado queda retratada en la película El Prefecto de Hierro (1977) de Pasquale Squitieri. Es perfecto ejemplo de la cadena de excelentes producciones italianas que han visibilizado esta lucha. En ella, la figura de César Mori (llamado ‘Prefecto de Hierro’) se muestra como instrumento de Benito Mussolini para extender el poder del Estado a Sicilia, la tierra de nadie. Así, aunque usualmente las revoluciones se asocian a una participación activa y beligerante respecto a un orden establecido por un sistema formal de gobierno, no siempre tienen lugar sobre estructuras de gobierno reconocidas oficialmente. Sin embargo, el fin de la guerra de Mori contra la mafia se asocia con la propia necesidad política de Il Duce de favores de la propia mafia. Precisamente porque estos movimientos dependen, como hemos señalado, de la buena voluntad de las autoridades políticas y se limitan a esta.
Para nuestro bien, no es la única forma de enfrentamiento. Bien o mal diseñado, la mayoría de Estados actuales cuentan con un cuerpo de leyes que son aplicables universalmente y que, una vez emitidas, resultan útiles para la persecución del bien común. Sus principales conocedores y operadores son los abogados. No siempre las revoluciones se producen en las calles y campos de batalla, sino que, dentro de un medio que tiene inventariado cada proceso premeditado como bueno para la existencia de bienestar común. El uso de sus propias estructuras resulta más efectivo para la eliminación de subterfugios infectados una vez que la pus se expone al ojo público.
![]()
El trabajo consiste en probar la existencia de pus, medir la fiebre, certificar los datos que prueban infección para que la medicina predispuesta sea recetada. Esta es la función del fiscal respecto a las organizaciones criminales ocultas en la sombra. La historia italiana muestra estos personajes, la pantalla grande los inmortaliza. Cadáveres Excelentes (2007) es un documental sobre los mártires del derecho fiscal italiano: Rocco Chinnici, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Estos miembros del Pool Antimafia de Palermo, en el que también participaban Gioacchino Natoli, Giuseppe Di Lello, Leonardo Guarnotta y Antonino Caponetto (luego del asesinato de Chinnici) desbarataron, en un trabajo de más de 10 años, las estructuras de la mafia italiana más poderosa de su época: Cosa Nostra. Este grupo de burócratas resultaron el único espejismo de “Estado” existente en la Sicilia de los 80s y entreverado con las esferas oficiales de poder. Su mérito fue el Maxiprocesso, un juicio en Palermo contra la cúpula mafiosa, de proporciones impresionantes.

Este proceso se produjo gracias al uso de leyes de protección para colaboradores eficaces de la mafia, que permitió la aparición de una nueva figura. Los pentiti, exmiembros criminales que empiezan a colaborar con el sistema judicial. Aquí la imagen de Tommaso Buscetta, retratada en Il Traditore (2019) sobre la denuncia y exposición de las estructuras y funcionamiento de la mafia desconocidas hasta entonces, y la protección garantizada proporcionó la aparición de nuevos pentiti hasta el día de hoy. El Pool Antimafia logró en el Maxiprocesso la construcción de una estructura de hormigón antimisiles para la consecución del juicio, 474 acusados (119 in absentia por estar fugitivos), 344 condenados y 2665 años de prisión sentenciados y, ¿cuál fue la paga de estos funcionarios?: vivir encerrados y bajo escolta durante el tiempo de juicio, la limitación en sus movimientos y, finalmente para algunos, la muerte. Falcone, Borsellino y otros arriesgaron sus vidas, las de sus familias, sus carreras, ante la persecución de la paz para su tierra y la de sus padres.
Su legado está retratado para nosotros, y especialmente para los italianos, en la producción cinematográfica abundante sobre los intérpretes de esta historia: Tommaso Bruchietta, Giovanni Falcone, Paolo Borsellino, Cesar Mori, Della Chiesa (general Carabinieri semejante a Mori), Giulio Andreotti (siete veces primer ministro durante la edad dorada de la Cosa Nostra), Salvatore Riina (capo durante el Maxiprocesso). Su recuerdo es un homenaje póstumo para los mártires de escritorio que revolucionaron la forma de percibir la mafia y la actuación pública frente a ella.
Referencias:
· Cadáveres excelentes. (2007). España: TVE2.
· Falcone. (1999). Estados Unidos, Italia.
· Il camorrista. (1986). Italia: Titanus.
· Il caso Moro. (1986). Italia: Canale 5.
· Il Divo. (2008). Italia: Lucky Red Distribuzione Indigo Film Parco Film Babe Films StudioCanal Arte France Cinéma.
· Il prefetto di ferro. (1977). Italia.
· Il traditore. (2019). Italia: IBC Movie, Kavac Film, RAI Cinema, Ad Vitam Production, Gullane Pictures, Match Factory Productions, Arte.
· La mafia del sur de Italia. (2011). Alemania: History Channel.

Comentarios
Publicar un comentario