Nicholas Ray
(1963): 55 days at Peking. EEUU:
Samuel Bronston Productions. 154 min.
Por: Camila Zevallos
Dirigida por Nicholas Ray y producida por Samuel Bronston en 1963, esta película basada en hechos reales cuenta la historia de la China al iniciar el siglo XX. En esos días las potencias occidentales ocupaban espacios importante del país, atropellando las tradiciones chinas, queriendo evangelizar a sus habitantes, lo cual trae como resultado la furia del movimiento nacionalista, en este caso, los boxers. Esto produjo una confrontación bélica entre los boxers y el ejército chino contra las fuerzas occidentales, trayendo muchas muertes y caos en China durante ese periodo.
A pesar de que la película se basa en hechos de la historia, la realidad reflejada en la pantalla no es totalmente fiel a los acontecimientos ocurridos en aquel tiempo. En la película puede observarse como es que los occidentales, en este caso los americanos, son representados como los más fuertes, los héroes, los buenos, etc.; como si el hecho de querer imponer sus propias costumbres sobre las tradiciones del lugar y además abusar de China fuera su derecho. Siendo así, se evidencia cómo es que la película es evidentemente parcial e idealizada, mostrando la perspectiva de los occidentales como los sufrientes totalmente desconcertados por la reacción tan “violenta” de los chinos. Sin embargo, lo que realmente ocurrió en aquel tiempo es que los chinos fueron sometidos a los maltratos y abusos de los occidentales, principalmente de los ingleses, a merced de tratados desiguales y teniendo que soportar la impotencia de ver como su cultura y tradiciones no eran respetadas.
Los americanos, para variar, muestran una actitud soberbia que claramente no es muy notable a primera vista, debido tal vez a que en todas las películas hasta en la actualidad se muestran tan invencibles que una hasta cree que es verdad. Sin embargo, los hechos refieren otra realidad: los americanos tuvieron una escasa participación en los enfrentamientos Bélicos entre China y occidente; no hubo un americano llamado Matt Lewis (Charlton Heston) con su palillo en la boca que salvara el día con su pistola. Así, la película muestra que los pobres americanos se ven atrapados en este embrollo, pero como ellos son tan buenos y bondadosos (además de poderosos) salvaron el día una vez más.
Algo muy característico en las películas de acción americanas es ver cómo es que un solo hombre mata a 100 hombres él solo (necesitamos uno así para acabar con el mal en el mundo). En vista de que los americanos son los héroes nuevamente no podía faltar una escena de esta clase, Charlton Heston matando mil hombres a la vez mientras los pobres chinos se esfuerzan al máximo por siquiera rozarle con una bala.
No suficiente con que la película sea totalmente imparcial y alejada de los acontecimientos reales de la historia, solo se menciona al opio una vez. Sí, solo una vez, y sabemos que esta droga fue una de las razones por las que China y los ingleses se enfrentaron no en una guerra, sino en dos; habiendo sido derrotados en ambas ocasiones tuvieron que aceptar las condiciones de los ingleses, siendo los chinos humillados y doblegados, causando que más potencias occidentales quieran abusar de ellos de igual forma. Sin embargo, en la película el opio se menciona de pasada, ni siquiera como una sustancia que causa adicción, sino como una sustancia para ser usada con fines medicinales. Increíble, ¿verdad?
Por último, puede notarse como es que los occidentales, principalmente los americanos, son mostrados como “seres humanos” es decir, como las personas que muestran sus emociones, su sufrimiento, viéndose más humanos que los chinos, los cuales son mostrados más como robots que como humanos. Tal vez no se note pero me imagino que si debieron haber sufrido.
Sin embargo, no todo es de color negro, la película muestra una escenografía muy buena, principalmente el salón de la Emperatriz, con el vestuario tradicional y la decoración china antigua, buenos efectos especiales, la adecuada cantidad de explosiones y un impresionante número de dobles cada uno con distinto vestuario y perfectamente distribuidos a lo largo de cada escena bélica. Por otro lado, no todo era guerra, el romance entre Charlton Heston y Ava Gardner tiene, en mi opinión, la medida justa de azúcar ya que el tema principal de la película es la guerra entre los chinos nacionalistas y las fuerzas occidentales, no el tradicional “vivieron felices y comieron perdices” a los que nos tienen tan acostumbrados los norteamericanos.
En conclusión, considero que es una película interesante y entretenida de ver, principalmente porque muestra de manera sintética los hechos históricos, haciendo que sea fácil captar la idea principal de lo que ocurrió en aquel tiempo. Sin embargo, las incongruencias presentes entre lo mostrado en la pantalla y la realidad histórica de los verdaderos hechos hacen que el espectador deba ir con pies de plomo en cuanto a diferenciar la realidad de la fantasía.

Comentarios
Publicar un comentario